La estrecha relación que mantienen la viña y el vino de la comarca del Priorat queda patente en los datos y en los referentes históricos de que se dispone.
La comarca del Priorat, una de las menos pobladas de Cataluña -no llega a los 10.000 habitantes-, tiene 1.500 viticultores y más de 100 bodegas. De estos datos se puede extraer que, de cada 10 habitantes, casi dos tienen cultivos de vid y que hay una bodega por cada 100 habitantes. Además, se ha de tener en cuenta que, en el Priorato, el porcentage de superficie dedicada a la viña ha doblado siempre al de Cataluña.
Por si fuera poco, de las once Denominaciones de Origen del vino que hay en Cataluña, dos se concentran en la comarca, la DO Montsant y la DOC Priorat, siendo ésta última la única que goza del rango de Denominación Cualificada.
Pero hablar únicamente de datos serÃa pasar de puntillas por lo que la viña y el vino han representado para la comarca. El cultivo de vid en estas tierras data de la época de ocupación romana, cuando los vinos de la zona ya se exportaban a todas las regiones del Imperio.
El referente histórico más conocido es, sin embargo, la construcción de la Cartoixa d'Escaladei durante el siglo XII. Los monjes cartujanos vertebraron los cultivos de vid e impusieron una filosofÃa de producción de la que se apropiaron, en un primer momento, los pueblos del llamado Priorat Històric y, más tarde, el resto de pueblos, que hoy conforman la DO Montsant.
La relación Priorat y vino no siempre ha transcurrido sin embargo, por un camino llano, y buena muestra de este hecho es la plaga de filoxera de finales del siglo XIX. La filoxera supuso un golpe muy duro para los viticultores que, desmoralizados por la contundencia de ésta, se vieron obligados a abandonar las tierras o a optar por otros cultivos.
No obstante, las relaciones tocadas por el éxito superan las dificultades y, a principios del siglo XX, el movimiento cooperativista se convirtió en una tabla de salvamento para la vida agrÃcola en general y para la viña en particular. Esta apuesta decidida por recuperar la viña y por elaborar vinos de calidad se fue acentuando con el paso del tiempo hasta llegar a la situación en la que se encuentra la comarca en estos momentos.
Hoy, el Priorat del vino vive del esfuerzo realizado por sus habitantes en el pasado y de la visión de futuro de los emprendedores. A todos ellos, y sin querer olvidar a nadie, se les agradece su aportación a la recuperación de una comarca que ha estado castigada por la despoblación y el abandono de las tierras y que, justo ahora, es el inicio de una nueva etapa.