Las circunstancias ambientales y el modo de conservación son determinantes para que un vino no se exponga a alteraciones perniciosas y para que aquellos vinos que lo necesiten puedan completar su evolución en botella. Como afirma Carlos Delgado en El nuevo libro del vino, "el vino es un organismo vivo en continua evolución. Su aspecto, aroma, buqué y sabor sufren un proceso imparable hacia su final en el que las circunstancias ambientales y la conservación imponen una ley de hierro".
Los principales enemigos del vino son: el calor y el frÃo, la sequedad y la humedad, la luz y el ruido. Para luchar contra ellos, se plantean dos estrategias: la bodega de toda la vida i las modernas neveras para vinos. Sea cual sea la decisión final para conservar el vino en casa, se deben tener en cuenta una serie de requisitos que debe cumplir cualquier bodega.
En primer lugar, el equilibrio térmico es indispensable. Las bajas temperaturas paralizan la evolución de los vinos. Por el contrario, exponer un vino a altas temperaturas produce una aceleración de su envejecimiento que no deja margen a que éste llegue a su plenitud. Según el Manual del Sumiller de José PeñÃn, "entre los 10 y los 15ºC es donde se encuentra el umbral perfecto para que la vida de los vinos sea larga y se desarrolle al máximo". También recuerda que "si el almacenamiento es temporal, una temperatura de 18ºC es correcta".
En segundo lugar, se debe controlar la humedad relativa. entre el 70 y el 80%, un vino estará protegido. Humedades superiores favorecen la proliferación de hongos, mientras que humedades más bajas, que resequen el corcho y lo encojan, permitirán la entrada de aire en el interior de la botella.
Equilibrio térmico y control de la humedad relativa son requisitos básicos, pero también debemos recordar que un vino es muy sensible a los olores externos. Por este motivo es importante evitar almacenar el vino con alimentos de olores intensos o tener la bodega cerca del garaje o de salas en las que se guarden productos de olores fuertes. Además, gozar de una buena ventilación ayudará a eliminar los posibles olores indeseables.
Finalmente, es interesante mantener el vino lejos del ruido, las vibraciones y la luz intensa, ya que son agentes que alteran las cualidades organolépticas de los vinos, causando, entre otras cosas, el "mal de la botella" y el "sabor a luz", que producen una oxidación muy rápida del vino.
Seguir estas instrucciones, en la medida de las posibilidades de cada individuo, y conservar las botellas en posición horizontal, para que el corcho esté en contacto con el lÃquido y mantenga la humedad, nos evitará sorpresas desagradables de última hora en el momento de catar un vino que hemos almacenado durante un tiempo.